me robó una infancia tranquila,
me robó horas de sueño
la posibilidad de sentirme bien conmigo mismo
sin esforzarme y sentirme cual Atlas con el mundo
sobre mi; más pulsaciones que cualquier amor;
más lágrimas que cualquier desamor.
las ganas, los ánimos, sonrisas.
perdi abrazos, momentos y caricias.
perdí en tiempo y espacio.
todo por ese miedo. Ese miedo de mierda.
ese que se esconde un recóndito de vos, de mi, de todos.
Ese que asfixia, que te cierra los pulmones, ese que duda antes de saltar.
Ese que no se la juega, que no gambetea contra los ingleses,
ese que pregunta el beso robado, que cae de maduro.
padre de los ataques de pánico, impera las sesiones de terapia.
ese que te encierra, te arrastra te succiona
y te muestra a sus otros amigos,
depresión y soledad.
